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¿Todo lo que no me gusta en una cerveza es un defecto?

El término ‘defecto’ no es específico del ámbito de la cerveza, así que cuando hablamos de defectos en la cerveza, nos referimos a lo mismo que cuando hablamos de defectos en cualquier otra cosa que sea objeto de análisis. El diccionario de la RAE dice: “Imperfección o falta que tiene alguien o algo en alguna parte o de una cualidad o característica.” Partiendo de esta definición es fácil imaginar qué es un defecto en una cerveza.

Los defectos en la cerveza es un tema largo y complejo, y abordarlo con rigor requiere algunos esfuerzos previos: conocer mínimamente los estilos cerveceros y su descripción y dejar a un lado las propias preferencias y los gustos personales (algo paradójico cuando de lo que se habla es de la cerveza, ya que su único objetivo es precisamente producir placer).

¿Qué es un defecto en la cerveza?

Los defectos en una cerveza son características organolépticas no apropiadas, ya sea porque son desagradables en sí mismas, o porque son desagradables en la intensidad en la que se presentan, o porque están fuera de la intención del elaborador.

Olor a huevo podrido es un defecto en la cerveza
El olor a huevo podrido es un defecto en la cerveza

Los defectos pueden ser de tres tipos: visuales, olfativos o gustativos y se detectan, como es lógico, en la fase de análisis correspondiente.

¿Un defecto es siempre un defecto?

No, un rasgo que es un defecto en unos casos puede no serlo en otros. Además, como ocurre con las personas, un defecto concreto en una cerveza puede ser parte de su encanto.

No. Algunos rasgos son aceptables o incluso deseables en unos estilos y en otros no. Esto no es una cuestión de ortodoxia por el gusto de la ortodoxia, no, es simplemente sentido común: la maltosidad extrema no es un defecto en una Brown Ale sino todo lo contrario, sin embargo, cuando pides una India Pale Ale no quieres maltosidad, quieres lúpulo, por eso pides una IPA.
La acidez es propia de las cervezas de fermentación espontánea pero no de las Belgian Blonde, por eso la acidez es un defecto en una Belgian Blonde y no lo es en una espontánea. En definitiva, algunos rasgos se consideran defectos en unos estilos y en otros no… aunque a ti te gusten, sí. Por otra parte, en muchas ocasiones un rasgo es aceptable e incluso deseado en determinadas concentraciones y se convierte en un defecto por exceso o por, valga la redundancia, defecto.

Debido a todo lo expuesto hasta ahora, los defectos se dividen en dos grupos: los defectos relativos y los defectos absolutos.

Defectos relativos y defectos absolutos.

A las características organolépticas que se consideran defectos en sí mismas porque son objetivamente desagradables, como es el caso del olor a huevo podrido, o porque se manifiestan con intensidad inapropiada o porque el cervecero no las pretendía, se les llama ‘defectos absolutos‘.
Y se les llama ‘defectos relativos‘ a aquellos rasgos inapropiados en el estilo en el cual se adscribe la cerveza que estamos analizando pero que se aceptan en otros estilos en mayor o menor medida. 
Como ya estás empezando a sospechar, la línea que separa unos y otros no está demasiado definida, y si lo que ocurre es que no eres capaz de disfrutar de tu cerveza, apártala y pide otra.


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