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¿Por qué la cerveza se bebe muy fría?

Esta pregunta conlleva una afirmación, que es que la cerveza, toda la cerveza, se bebe siempre muy fría, y eso no es así, ni mucho menos. Aunque en España nos pirramos por una cerveza ‘helada’, no toda la cerveza se debe beber tan fría como hacemos nosotros. De hecho, en otros países de ‘mayor cultura y tradición cerveceras’, como Inglaterra, Alemania, República Checa o Bélgica, la cerveza no se consume tan fría como aquí.

Beber la cerveza helada es una cuestión cultural… y es que cada cultura tiene costumbres diferentes a la hora de consumir los alimentos y las bebidas, dependiendo de tradiciones y, también, de sus circunstancias.

Beber la cerveza helada es una cuestión cultural, a veces, precisamente, de falta de cultura cervecera.

Si, en España, en general, la cerveza se bebe muy fría, excesivamente fría.

¿Por qué decimos ‘excesivamente’ fría? Pues porque es cierto que cada uno decide cómo le gusta la cerveza, fría, caliente, en vaso, jarra, copa o ‘a gollete’, con limón, hielo o tabasco, pero solo tomándola a la temperatura adecuada y en el recipiente adecuado se apreciarán todas las cualidades que puede ofrecernos esta bebida tan fascinante.

Sin embargo, el exceso de frío puede convertir una cerveza sabrosa, compleja y llena de matices en una bebida simple, plana.

Si por el contrario se sirve demasiado caliente, sobresalen los aromas y sabores, pero también el alcohol, que lo domina todo. A medida que la temperatura de a cerveza se aproxima a la ambiental, también toma protagonismo el amargor de los lúpulos y el gas carbónico, que se hace mucho más presente, llegando a ‘empachar’, con lo cual, tampoco se vive la experiencia tal y como debería ser. 

Resulta que cada estilo de cerveza tiene un rango de temperatura ideal de cata. Cada tipo de cerveza se debe consumir a una temperatura concreta y esto no es un capricho, es necesario para poder apreciarla bien y captar todos los matices. Algunas cervezas se diseñan para ser degustadas a temperatura ambiente y otras, en cambio, se deben beber casi congeladas. (En otro post trataremos con detalle esto de las temperaturas específicas de cada tipo de cerveza.)
¿Por qué te sorprende tanto? ¿No pasa lo mismo con el vino, que algunos de beben muy fríos y otros solo fresquitos? Pues con la cerveza ocurre lo mismo. Y esto lo saben bien quienes ‘entienden’, aunque ellos también pierdan la cabeza por una cerveza ‘bien fresquita’ de vez en cuando.

¿Por qué en España se bebe la cerveza excesivamente fría?

España es un país cálido, por eso aquí las bebidas en general apetecen más frías que en países de clima más frío.

Por otra parte, aquí, para el público generalista, hablar de cerveza es referirse a las cervezas de mediodía, las típicas pseudopils, las lager ‘industriales’, esas que bebemos a veces directamente de la botella de manera mecánica. Y es que hasta no hace mucho parecía que no existiera ningún otro tipo de cerveza más porque las grandes marcas no fabricaban otra cosa y la oferta en los bares se limitaba a una o dos variedades prácticamente calcadas. Esos productos son claramente ‘refrescos con alcohol’, y están pensados para ser consumidos a una temperatura mucho más baja que otros estilos.

En España, se ha creado la idea de que la cerveza debe consumirse a una temperatura muy fría debido a la influencia de las grandes cerveceras y sus estrategias de promoción. Estas compañías transmiten el mensaje de que la cerveza es mejor cuando se sirve extremadamente fría, y a veces utilizan la baja temperatura como un reclamo publicitario, mostrando grifos de cerveza cubiertos de escarcha y utilizando nombres que evocan temperaturas glaciales.

Las marcas de cerveza más populares en España, como Estrella Damm, Mahou, Amstel, San Miguel, Cruzcampo…entre otras, promueven activamente este modelo de consumo, enfatizando la idea de la cerveza «helada».

¿Por qué todo esto? ¿Es conveniente beber la cerveza tan fría?

Pues… a ver… Para poder disfrutar plenamente de una cerveza, se debe consumir a la temperatura que potencie sus cualidades, que permita apreciar los mil y un matices de sabores y aromas que le dan las maltas, los lúpulos y el resto de ingredientes. Y es precisamente por eso por lo que la macroindustria cervecera está tan empeñada en convencernos de que la cerveza se tiene que beber helada, sí, precisamente por eso.

La costumbre de beber la cerveza helada beneficia a las malas cervezas.

¿Por qué interesa que se beba la cerveza helada?

A las grandes marcas de cerveza y a la hostelería genérica les conviene que tomemos la cerveza muy, muy fría. De ese modo, consiguen que el consumo de cerveza se reduzca a la mera ingesta lúdica, rápida e irreflexiva (y abundante) de un refresco con alcohol y todo esto favorece a las cervezas ‘industriales’ por varios motivos.

El frío enmascara los defectos

Al igual que ocurre con el vino y con cualquier bebida y comida, no se puede saborear una cerveza a 2 ⁰C porque a esas temperaturas las papilas gustativas se adormecen y porque la cerveza está ‘cerrada’, ya que el frío excesivo disminuye la volatilidad de los componentes aromáticos. Cuanto más fría está la cerveza, menos carbónico desprende; y resulta que los componentes aromáticos de la cerveza se expresan precisamente en las burbujas.

Las cervezas generalistas, mejor muy frías

Por lo general, las cervezas ‘industriales’ son productos dirigidos a un nicho de mercado muy amplio. Para abarcar tantos paladares los fabricantes tienen que elaborar productos sin personalidad definida que satisfagan las necesidades de un mercado extenso y variado. Por este motivo, la inmensa mayoría de cervezas ‘industriales’ son prácticamente iguales, casi intercambiables, y solo sirven para refrescar y quitar la sed, y por este motivo deben beberse muy frías.

Las cervezas simples, mejor muy frías

Los macrofabricantes de estas cervezas suelen imponer la política de costes en detrimento de la calidad, tanto en el proceso de elaboración como en la elección de ingredientes, y el resultado son productos muy simples, cervezas planas y carentes de matices, aromas y sabores. Así pues volvemos a la estrategia de inculcarnos que la cerveza se bebe muy fría y a morro, para que no podamos apreciar la absoluta falta de matices.

Pero que la cerveza se beba rondando el 0 absoluto no solo les interesa a los fabricantes de esas cervezas, sino a toda la cadena de distribución de la cerveza ‘macro’. A los bares también les interesa que bebamos la cerveza muy fría porque:

Las cervezas muy frías se beben más rápidamente

El frío reduce la sensación de cuerpo en la cerveza. Una cerveza fría se siente más ligera y refrescante en la boca, lo que la hace más fácil de bebe, por eso ‘una cerveza muy fría baja muy bien’.

Cuando la cerveza está muy fría, la bebemos como un refresco y para quitar la sed, rápido y mucho, y sin degustar ni prestarle atención a lo que bebemos. De este modo bebemos sin pensar, como acto social, como un automatismo, y bebemos más. Y eso le conviene, y mucho, a los bares.

Las cervezas muy frías no se distinguen

Además de beber más (y gastar más), si no prestamos atención a lo que nos sirven, nos pueden poner una marca u otra, según la oferta comercial que más interese al establecimiento.

Existen más razones para servir la cerveza extremadamente fría:

  • Imagina lo que implicaría para un bar servir cada cerveza a su temperatura adecuada. Sería necesario contar con múltiples temperaturas en los refrigeradores, con refrigeradores adicionales, y todo esto significa inversión y más trabajo.
  • Servir la cerveza a su temperatura adecuada requeriría del barista conocimientos del producto que está sirviendo, incluyendo sus especificidades y características particulares, y también implicaría más trabajo.
  • Y eso, además, podría dar lugar a que los consumidores nos volviéramos finos, sibaritas y tiquismiquis e incluso que nos diera por pedir copa o vaso en lugar de beber a morro, y más cacharros sucios que lavar.
  • Otra ventaja del consumo inconsciente y mecánico de la cerveza para los locales es que estos no tienen que preocuparse por la buena conservación del producto, ni por su caducidad, ni por la limpieza de los grifos…

Y con todo esto no estoy sugiriendo que los baristas sean unos vagos que tratar de evitarse trabajo y ganar dinero a costa de la ignorancia del cliente, no. La profesión de barista es una de las más esclavas y duras, y detrás de la barra hay muy poco glamour, te lo dice alguien que conoce bien el tema.

Cerveza muy, muy fría, rozando el 0 absoluto.

La hostelería, en general, como cualquier otra industria, busca maximizar su eficiencia y rentabilidad. Por lo tanto, es comprensible que muchos bares opten por trabajar con productos genéricos y económicos para mantener sus costos bajos y atender a una clientela más amplia. Otros locales, en cambio, prefieren especializarse y trabajar con productos de alta calidad. En esos locales, en los cuales saben apreciar y tratar el producto, y disfrutan con ello, nunca te servirán una cerveza helada.

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