Bacchus Kriek 37,5 cl

Bacchus Kriek 37,5 cl

4,80  con IVA

Flanders Red Ale cerezas 5% Alc./Vol.

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De importación

Bélgica

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Bacchus Kriek 37,5 cl

Bacchus Kriek, de Brouwerij Van Honsebrouck, es una Flemish Old Brown con cerezas Oblacinska y maduración en barrica de roble. No es una kriek de perfil seco y afilado como una lambic tradicional: aquí hay más cuerpo, más dulzor y una base maltosa oscura que empuja la cerveza hacia un registro más redondo, frutal y accesible. Es una Vlaams Oud Bruin envejecida en roble con cerezas, con 5,8% Alc./Vol.

Notas de cata

  • 👁️ Vista: rojo burdeos intenso, con reflejos rubí y una espuma rosada tirando a marrón claro, densa y bastante adherente al vaso. Tiene una presencia mucho más oscura y profunda que una cerveza de fruta ligera.
  • 👃 Aroma: la cereza domina desde el principio, con un perfil de fruta madura más que de golosina, acompañada de madera y un toque de almendra procedente del hueso de la fruta. Debajo aparecen maltas ligeramente tostadas, caramelo y un fondo vínico que recuerda que la base no es una simple blonde aromatizada, sino una Oud Bruin.
  • 👅 Sabor: la entrada combina cereza dulce y acidez suave, sin llegar a la sequedad agresiva de una lambic kriek clásica. A mitad de trago aparecen caramelo, malta tostada y un pequeño punto de almendra que da profundidad y evita que todo quede reducido a fruta. El equilibrio se mueve claramente hacia una expresión amable y redonda de la cereza, con suficiente acidez para mantenerla viva pero sin renunciar a un final más goloso.
  • 🫧 Final y sensación en boca: cuerpo medio a medio-alto, textura redonda y una sensación más envolvente de lo que suele esperarse en una cerveza de fruta. El final prolonga la cereza, el caramelo y una acidez suave, con un recuerdo dulce bastante persistente. No es una cerveza de trago seco y rápido: funciona mejor cuando se bebe despacio y se deja que aparezcan la madera y la base maltosa detrás de la fruta.

Maridajes

  • Pato con salsa de frutos rojos: la cereza encuentra una continuidad natural con la salsa, mientras que la acidez ayuda a cortar la grasa del pato. La parte maltosa y ligeramente caramelizada evita que el maridaje quede excesivamente frutal.
  • Quesos de corteza lavada o semicurados con carácter: el punto dulce de la cerveza contrasta con la salinidad del queso, mientras que la acidez y la cereza aportan frescura. Mejor con quesos intensos que con uno demasiado delicado, porque la fruta tiene bastante presencia.
  • Chocolate negro o postres con cereza: el cacao encaja muy bien con la base tostada y caramelizada de la Oud Bruin, mientras que la fruta refuerza la parte más ácida y fresca del postre. Mejor evitar postres muy azucarados: la propia cerveza ya aporta bastante dulzor.

Vaso recomendado

Copa tulipa o copa tipo Belgian Ale. Una boca algo cerrada ayuda a concentrar la cereza, la madera y los matices tostados.

Temperatura de servicio

La propia Van Honsebrouck recomienda servirla a 5 ºC. Nosotros dejaríamos que gane algún grado en copa: entre 5 y 8 ºC es donde mejor se aprecia el paso de la fruta hacia la malta, la madera y el caramelo.

Contexto y elaboración

Bacchus Kriek pertenece a la gama Bacchus de Brouwerij Van Honsebrouck, en Izegem, Bélgica. La base es una Flemish Old Brown envejecida en barrica de roble sobre la que se trabaja la fruta, en este caso cereza Oblacinska.

La botella tiene además una peculiaridad muy reconocible: viene envuelta en papel. Bacchus utiliza ese envoltorio como una especie de “periódico” propio, el Bacchus Chronicle, con historias semificticias relacionadas con acontecimientos históricos del año de lanzamiento de cada referencia. Es uno de esos detalles que convierten el envase en parte de la identidad del producto, no solo en decoración.

Nota técnica: por qué el hueso de la cereza puede acabar sabiendo a almendra

Una de las notas más curiosas de Bacchus Kriek es un recuerdo ligeramente almendrado relacionado con los huesos de las cerezas.

No es casualidad.

Los huesos de frutas como cerezas, albaricoques o melocotones contienen compuestos aromáticos capaces de generar sensaciones que nuestro cerebro identifica rápidamente con almendra o mazapán.

Por eso, cuando una cerveza trabaja con fruta entera o con suficiente contacto con el hueso, pueden aparecer notas que no parecen proceder de la pulpa.

Ese matiz cambia bastante la experiencia de una cerveza de cereza. Sin él, el perfil podría quedarse en fruta roja, dulzor y acidez. Con él aparecen registros de almendra, hueso de fruta y mazapán que aportan una profundidad casi licorosa.

Y en una base como una Flemish Old Brown, donde ya existen maltas tostadas, caramelo y madera, esa nota encaja especialmente bien.

Aquí la cereza no funciona como un simple aroma añadido encima de la cerveza. Interactúa con una base que ya tiene oscuridad y complejidad propias.

¿Qué tiene de especial?

Que ocupa un terreno bastante distinto al de muchas kriek.

Si alguien espera una lambic extremadamente seca, ácida y funky, esta no va por ahí. Bacchus Kriek es más amable, más maltosa y más dulce, y precisamente ahí está su personalidad.

La base de Flemish Old Brown aporta caramelo, tostados y madera; la cereza aporta acidez y fruta; y el pequeño toque de almendra termina de unir ambos mundos.

Eso la hace especialmente interesante para quien quiere acercarse a las cervezas belgas de fruta sin empezar por los perfiles más extremos de fermentación espontánea.

No pretende ser la kriek más radical del mercado. Pretende ser agradable, compleja y muy reconocible. Y lo consigue.

Frutal, ligeramente ácida y con mucha más base maltosa de la que parece al primer sorbo. Bacchus Kriek es una cerveza de cereza con fondo, no solo con fruta.