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Attack the Sadness!! es la secuela de un proyecto que duró varios años y ediciones llamado Attack the Krab!!, una cerveza solidaria que recaudaba fondos para financiar la investigación del cáncer. La última edición de Attack the Krab!! se agotaba justo cuando un puto coronavirus le pasaba la mano por la cara a nuestro modelo relacional y ponía contra las cuerdas nuestro sistema económico.

Con la que lio la Covid: la economía paralizada, la población confinada en casa, el miedo al prójimo, los ancianos muriendo a decenas, la falta de recursos, la incertidumbre, la desinformación… con todos los recursos sociales, científicos, médicos y gubernamentales aunados combatiendo contra el virus y Miguel Bosé, nos parecía casi escatológico tratar de vender cerveza artesana para combatir el cáncer. No, no parecía oportuno. Sonaba raro. Todo era ‘coronavirus, coronavirus, coronavirus, coronavirus…’, el resto de enfermedades ya no existían.
Por otro lado, Attack the Krab!! no solo no era rentable, sino que era un proyecto estresante y agotador para una distribuidora de nuestras dimensiones, porque consistía en vender muchos litros de una misma cerveza elaborada expresamente para ello, en colaboración con una cervecera*, en un mercado que solo quiere novedades.
Todo eso me había ido desinflando.

El caso es que la pandemia y sus efectos en la población pusieron el foco sobre otra salud: la mental, de la cual no se habla nunca porque está rodeada de tabúes y prejuicios y mitos.
Y sentí de nuevo la necesidad de hacer algo, quizá como el clavo al que agarrarme para intentar ilusionarme con algo. Mi propio diagnóstico de esa enfermedad sin sintomatología visible que te deja sin ilusión también tuvo mucho que ver en todo esto. Pretendía hacer de mi redención mi salvación.
Y, claro, yo sólo sé vender cerveza, así que ¿qué otra cosa iba a hacer? Bueno, también sé hacer huevos fritos con jamón y cambiar un enchufe, pero no le veo la utilidad en este caso, así que decidí volver a vender cerveza.

Tenía claro que no quería volver a verme sentada sobre 1.000 litros de cerveza embotellada con fecha de caducidad frente a un mercado que desecha las birras tras beberls una sola vez.

Para la primera Attack the Sadness!!, que salió en febrero o marzo, no recuerdo, apliqué otra fórmula: fui comprando a demanda, o sea, al ritmo al que se agotaba, parte de un lote de cerveza que ya circula en el mercado y que etiqueté con un diseño de mi amiga Dintel. Menos riesgo, así, pues, menos presión.

Entonces, un día recibo un correo de una tal Lourdes (????) en el que me propone rodar un documental sobre las mujeres cerveceras (!!!!!!!!), una especie de Road Movie. Esa tal Lourdes resultó ser Lourdes Picareta, una directora y guionista súper prestigiosa y experimentada de ARTE TV.

Dije que sí, que claro, que por supuesto, que por descontado, que cómo no, que encantada, que SÍIIIIIII!!!

El documental, que fue metamorfoseándose y evolucionando con los días y los kilómetros y las charlas, me daba la oportunidad de poner a prueba muchos aspectos de mí misma, como las habilidades sociales, que no me sobran, y mi desinhibición ante la cámara, pero también me obligaba tratar de darle forma definitiva a un tema que hace tiempo que rondo: la mujeres en el sector de la cerveza craft.

El rodaje también me daba la oportunidad de visitar la casa de las chicas de Bailandera.
Y entonces se me encendió la bombilla… ¿Y si hacemos expresamente una Attack the Sadness!! para el documental??? Sería una buenísima promoción para la birra, para Bailandera y, además, para el reportaje sería un plus mostrar cómo se trabaja ‘de verdad’ en una fábrica de cerveza artesana.

Cuando les propuse elaborar una Attack the Sadness!!, las ccinco (Lourdes y Bailanderateam) dijeron que guay!!!

Sí, en Bailandera son todo mujeres, pero no es una causa ni lo usan como claim. Y es que esto no va de feminismo ni machismo ni de sororidad ni de discriminación; es casualidad, se ha dado así.

“Si un día un hombre se interesa por entrar en la cooperativa y se dan las condiciones adecuadas, pues entrará”.

A algunas de las integrantes de Bailandera las conocía ya… Con Clara había coincidido en uno de esos eventos capciosos cultural organizados por ‘una de las grandes’ para aparentar que promueven la cultura cervecera.
A Ana la conocía, sin yo saberlo, de una de las catas virtuales organizadas con Edgar.
Sobre Bailandera sabía algo de lo que tenían montado allí, en la Sierra Norte de Madrid, en Bustarviejo… un pueblo, por cierto, donde los indicadores de la carretera desaparecen al aproximarse ‘extranjeros’ y los GPS enloquecen y te meten con el coche por terraplenes, barrancos, despeñaderos, etc, etc… y entonces empiezas a pensar que a la gente de Bustarviejo no les gustan las visitas.

Sabía que a Bailandera les iba el rollo ecológico, rastas, cooperativista, agitación de conciencia, indie, contracultura, militancia, compromiso social, anticapitalismo, cortes de pelo asimétricos… todas esas cosas que cuando se dan juntas y en exceso, suelen ser de paripé y mercadotecnia, y que en este caso se dan en su justa medida porque es de verdad.

Ahora que he estado tras las bambalinas de Bailandera, puedo decir que es más que una pequeña fábrica de cervezas. Bailandera es la concreción ideológica de un grupo de chicas muy diferentes entre sí pero con muchas cosas en común, como la pasión por la cerveza artesana, la capacidad del trabajo duro, el idealismo pragmático, el valor y las ganas de realizarse.

Además:

  • Todas se exiliaron de la ‘gran ciudad’ buscando el medio rural.
  • Todas se sentían ahogadas en proyectos de vida que habían dejado de ser vitales.
  • Todas buscaban un proyecto que les apasionara.
  • Todas tenían claro que su vida laboral no podía impedirles desarrollar su vida privada, eso que ahora se llama ‘conciliar’ y que nos robaron cuando nos impusieron ídolos paganos como ‘la empresa’, ‘el éxito social’…
  • Todas querían una forma de relación laboral distinta a la habitual, de igualdad y horizontalidad.

Nos importa DÓNDE LO HACEMOS, porque queremos habitar el espacio que vivimos, el pueblo de Bustarviejo en la Sierra Norte de Madrid, por lo que allí está nuestro sitio.

Ana Lázaro: “Yo vengo del mundo audiovisual, en Madrid. Con la crisis, mi trabajó se prostituyó más y solo hacía cosas que no me interesaban y además mal pagadas. Entonces, me llegó el parón de la maternidad y lo aproveché para replantearme mi vida. Además, había venido a vivir a la sierra, a unos 70kms de Madrid, y tenía claro dónde quería estar.”

Ana y Clara son amigas desde hace muchos años. Clara se había ido a vivir a Bustarviejo tras la estela de Ana y también había sido madre. Clara ha estudiado arquitectura y, pese a que se siente afortunada porque casi se dedicó en exclusiva a proyectos de restauración, algo que le apasiona, estaba también en plena ‘crisis existencial’, decidiendo cómo quería que fuera su vida en adelante.
Ana y Clara, cercanas al movimiento do it yourself, hacían cerveza casera para autoconsumo y les apasionaba, así que decidieron intentarlo con la cerveza artesana y se embarcaron en la aventura Bailandera.

Con el tiempo llegaron las otras dos componentes del cuarteto Bailandera.

«Algunas veces nos preguntan si tenemos a un hombre contratado para hacer la cerveza, entonces, nosotras sacamos este cuadrito, que lo llevamos a todas las ferias.»

Carmen Cuéllar, 40 primaveraveranosotroñosinviernos, “desde hace 5 me dedico a la cerveza artesanal. Antes trabajaba en consultorías de empresas y cambié mi vida para poder vivir en el medio rural, y para trabajar dentro de un modelo cooperativo en algo que me apasiona: la cerveza artesana.”

Beatriz Pérez, 43 años, llegó a la cerveza artesana de manera fortuita. Ella había decidido cambiar el rumbo de su vida pero no sabía hacia dónde dirigirla, Beatriz huía de la ciudad, “así que tenía claro que quería desarrollarme en el medio rural, y también que quería cooperativismo” pero no sabía a qué dedicarme, hasta que “una IPA me cautivó, no sabía lo que estaba tomando, y ahí se fusionaron las dos cosas: mi intención de un proyecto con otras formas de relación laboral y la pasión por la cerveza artesana”.

Durante las horas, birras, cenas, comidas, algunas por encargo y otras en el restaurante de Bailandera, en la plaza más bonita del pueblo… que duró el rodaje, hablamos mucho ante la cámara pero mucho más detrás. A mí me fascinaba que no surgieran conflictos, que no se dieran roces. Cuando no hay una jerarquía y todos tienen voz y voto, es fácil que se llegue al bloqueo, al colapso. Indagué sobre ello.

Nos importa CÓMO LO HACEMOS, de manera horizontal,
desde una cooperativa formada por cuatro mujeres en la que todas somos iguales.
Aunque no hagamos lo mismo, valemos lo mismo y cobramos lo mismo.

Ana me explicó que funcionan como una ‘dictadura rotativa’. Es decir, cada trimestre una de ellas toma las riendas y reparte tareas y horarios.
-¿Y no hay problemas?
-No, somos amigas, todas conocemos las circunstancias del resto del equipo y pautamos de la forma que sea más beneficioso para todas. Es más, lo habitual es que quien en ese momento toma las decisiones, se quede los peores horarios y las tareas más duras.

Los pelos como escarpias.

Clara de Bailandera con el cuadro Maestras Cerveceras

Clara, de Bailandera, con el cuadro que llevan a las ferias ‘Somos MaestrAs CervecerAs.’

Una de las cosas que más admiro de Bailandera es que no se han dejado arrastrar por las corrientes del mercado craft. Son conscientes de sus limitaciones técnicas y no intentan abarcar lo que no pueden apretar. Saben que sus cervezas no pueden competir en las estanterías friquis, también saben que sus cervezas no pueden viajar muy lejos… y han adecuado su porfolio a sus circunstancias.

Elaboran Pale Ale, cerveza de trigo suave, alguna saison, una IPA… todo sin extremismos, porque su público no los quiere.

Elaboran cervezas ‘bebestibles’, para todos los públicos, ‘comprensibles’ y económicas, perfectas para servir en su bar, en una preciosa plaza llamada de la Constitución. El local es más bien pequeño y no destaca por nada, pero su jardín, abierto durante el buen tiempo, es sencillamente ESPECTACULAR. La oferta gastronómica del restaurante sigue la misma filosofía de sus cervezas: sostenibilidad, interacción con el entorno, productos de calidad, frescos y de proximidad.

Bailandera es la empresa más pretenciosa que ha conocido jamás. Sus aspiraciones son muuuuuuuuuuy ambiciosas, indecentemente ambiciosas, antisistémicamente ambiciosas. Bailandera pretende que sus integrantes:
– se sientan realizadas
– en un proyecto que les apasiona,
– subsistir
– y, para colmo, hacer todo esto acompañadas de amigos.

Sus objetivos a corto, a medio y a largo plazo son:
Que Bailandera se consolide y se estabilice al fin, mejorar sus instalaciones para trabajar con más seguridad y confianza, y para poder a elaborar muchas cervezas diferentes, muy buenas, experimentar… También aspiran a seguir siendo un actor importante en la divulgación de la cultura cervecera en este país.
Pero Bailandera va mucho más allá y ambiciona también ser un referente de cooperativismo y de los proyectos autogestionados, un modelo de una estructura empresarial que permita otros tipos de relaciones laborales.

Y, bueno, volviendo a Attack the Sadness!!, el caso es que les propuse hacer la cerveza y casi antes de que acabara de decir la frase, ya me habían dicho que SÍ.

Attack the Sadness!!

La cerveza que recauda fondos para ayudar a quienes padecen depresión.

impliK2 & Bailandera Attack the Sadness!! se trata de una saison con canela y piel de naranja, de 4,5%Alc/Vol, una cerveza muy bebible, bastante seca, sabrosa pero ligera, y muy para todos los públicos.
La etiqueta es una aportación de nuestro amigo Kamon, que ya ha participado anteriormente en otras cervezas solidarias de impliK2.

Por supuesto, contamos con la súper colaboración, de Edgar Rodríguez, de El Racó d’en Cesc.
Desde ya, os doy las gracias a todos los que, de una u otra forma, nos apoyáis en estos proyectos, ya sea comprando un par de botellas, ya sea hablando de ellos, compartiéndolos en redes… etc, etc, etc.

El mérito de Bailandera & impliK2 – Attack the Sadness!! es exclusivamente de Bailandera. El que esté tan buena como está y a que haya llegado puntual, se debe única y exclusivamente a que estas 4 mujeres, además de apasionadas de la birra y de la vida, son unas pedazo de profesionales.

Los beneficios obtenidos de la venta de esta birra, tanto por parte de Bailandera como de 2D2Dspuma, se destinarán íntegramente a:
Salut Mental Catalunya www.salutmental.org
(Esta información no consta en la etiqueta por acuerdo entre Salut Mental Catalunya y Attack the Sadness!! porque nos exigían revisar y aprobar el diseño y nos pondrían límites y vetos, lo cual nos parece absolutamente lógico, pero nosotros queremos ser libres para gamberrear cuando nos plazca.)

* Las cerveceras qeu colaboraron con Attack the Krab!! fueron: Santa Pau Ales, El Oso y el Cuervo, Sevebrau, y Cervezas Althaia. Desde aquí mi reconocimiento y mi gratitud.

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