- Jarras de Cerveza Alemanas con Tapa: Historia, Tipos y Curiosidades
- ¿Cómo se llaman las jarras alemanas con tapa?
- Tipos de jarras de cerveza alemanas con tapa
- Origen de la jarra con tapa: ¿por qué tienen tapa las jarras de cerveza?
- Evolución de materiales y estilos
- Funciones más allá de la bebida
- La tapa: diseño, función y arte
- El declive de la tapa… y su regreso
- Conclusión: beber historia, no solo cerveza
- ¿Cómo se hacen las jarras decoradas?
- ¿Con qué se decoran las jarras?
- ¿Por qué se decoran las jarras?
- El siglo XIX, la revolución del stein
- ¿Dónde se fabrican estas jarras en la actualidad?
Jarras de Cerveza Alemanas con Tapa: Historia, Tipos y Curiosidades
Sí, hay vasos y copas de cerveza preciosos y artísticos, sofisticados, llamativos… sin embargo, las jarras de cerveza con tapa tan típicas de Alemania son de otro nivel.
Las formas de las jarras decoradas con tapa alemanas, sus colores, las escenas que representan, las historias que cuentan, los símbolos, la tapa de peltre… Los diseños de las jarras de cerveza tradicionales alemanas son tan llamativos que la gente vuelve de Alemania absolutamente fascinada por ellas. Y es que algunas son realmente espectaculares.
Las jarras de cerveza alemanas con tapa —las icónicas Bierkrüge mit Deckel— son mucho más que un recipiente cervecero: son cápsulas del tiempo de la cultura bávara, artefactos que narran siglos de historia europea, de tradiciones, higiene pública, clases sociales, y hasta guerras. Este artículo te lleva en un viaje desde la peste hasta el Oktoberfest, con paradas en la artesanía del Renacimiento y las costumbres de los bebedores medievales. Sírvete una buena Märzen y acompáñanos.
¿Cómo se llaman las jarras alemanas con tapa?

Jarra de cerveza alemana tradicional del siglo XVII, hecha en peltre.
Las jarras con asa y tapa se llaman tankard o stein, siendo esta segunda forma la más extendida. Stein es una forma abreviada de Steinzeugkrug, que en alemán significa jarra de gres, aunque ahora ya se les llame sí sean del material que sean. De hecho, en algunos lugares se llama stein solo a las jarras hechas en un metal plateado, estaño, plata o peltre, que es una aleación con un aspecto similar a la plata compuesta de cobre, estaño, antimonio y plomo. Si la jarra no tiene tapa se llama Bierkrug o Bierseidel, que significa jarra de cerveza, o mug, que se traduciría literalmente por taza.
Tipos de jarras de cerveza alemanas con tapa
1. Steinzeugkrug o Stein
Del alemán “jarra de piedra”. Son las jarras de gres esmaltado más tradicionales, muchas con tapas de estaño y escenas bíblicas, militares o mitológicas. Suelen ser cilíndricas y gruesas, ideales para mantener la cerveza fresca durante más tiempo.
2. Maßkrug
La famosa jarra de vidrio de un litro usada en el Oktoberfest. Aunque suele venir sin tapa, hay versiones con tapa metálica para regalar o coleccionar. Su diseño robusto y su capacidad la convierten en la jarra festiva por excelencia.
3. Humpen
Un modelo decorativo muy extendido entre los siglos XVII y XIX, especialmente en el norte de Alemania y Austria. A menudo hechos completamente de estaño, estaban destinados a nobles, oficiales del ejército o miembros de gremios.
4. Jarras de cervecería personalizada
En muchos pueblos bávaros y del sur de Alemania, era habitual que cada parroquiano tuviera su propia jarra con tapa guardada en el local. Algunas cervecerías todavía lo hacen hoy. Las jarras cuelgan de clavos en la pared con el nombre grabado. Una especie de “taza del desayuno” versionada por y para bebedores.
Origen de la jarra con tapa: ¿por qué tienen tapa las jarras de cerveza?
Contexto histórico: Europa entre pestes y reformas
as jarras de cerveza con tapa tienen su origen en el Sacro Imperio Romano Germánico del siglo XVI, como una respuesta a las estrictas regulaciones sanitarias adoptadas en Alemania tras la devastación de la Peste Negra (1347-1351), que acabó con más de un tercio de la población europea. Durante el siglo XV, diversas plagas de insectos contribuyeron a la propagación de enfermedades, lo que llevó a los estados independientes alemanes a establecer normativas rigurosas sobre la conservación de alimentos y bebidas. La cerveza, considerada tan esencial como el pan, debía protegerse, lo que llevó a la imposición de una ley que exigía que todos los recipientes destinados a contener alimentos y líquidos estuvieran cubiertos para evitar la contaminación.
En aquella época, la compra directa en las fábricas locales era común. Como los growlers aún no existían, los consumidores utilizaban cualquier recurso disponible para tapar sus jarras y cumplir con la normativa. Fue alrededor del año 1500 cuando surgió la solución definitiva: la incorporación de una tapa metálica, generalmente de peltre, unida al asa de la jarra mediante una bisagra. Este mecanismo incluía una figurita en la parte superior que facilitaba la apertura con el pulgar, permitiendo beber con una sola mano y mejorando la comodidad. La figurita solía representar un cogollo de lúpulo, elemento que con el tiempo se convirtió en un distintivo de las jarras tradicionales.
Además de la obligatoriedad de cubrir los recipientes, la regulación sanitaria alemana prohibió que los cerdos circularan por las calles de las ciudades y restringió los ingredientes permitidos para la elaboración de cerveza. Hasta entonces, en algunas localidades, la cerveza se producía con pan enmohecido, hierbas y otros elementos en descomposición. Esta situación llevó al duque Guillermo IV de Baviera a decretar la Ley de la Pureza (Reinheitsgebot) el 23 de abril de 1516, estableciendo que la cerveza debía contener únicamente agua, cereales y lúpulo. Este cambio mejoró enormemente la calidad y el sabor de la cerveza, aumentando su consumo y fomentando la proliferación de fábricas y tabernas.
Las jarras de cerveza con tapa no tardaron en extenderse por Europa debido a su practicidad y beneficios higiénicos. Aunque en la actualidad su uso ya no responde a una necesidad sanitaria, su diseño sigue vigente como parte del legado histórico de la cultura cervecera.
Las jarras como símbolo de estatus
A partir del siglo XVI, la función sanitaria de la tapa se combinó con algo más: ostentación. En una Europa dividida por religiones, guerras y clases sociales, las jarras se convirtieron en una forma de mostrar posición. Los burgueses encargaban jarras personalizadas con escudos, escenas bíblicas o mitológicas, y grabados con sus iniciales. Las tapas se tallaban con figuras humanas, coronas, águilas imperiales o motivos bávaros.
Poseer una jarra propia no era solo práctico: era un símbolo de identidad. Las casas nobles las encargaban a artesanos de renombre, mientras que los gremios urbanos las utilizaban como regalos, trofeos o incluso reliquias conmemorativas. Algunas incluían medidas internas para evitar que el tabernero hiciera trampas: ya desde entonces, el control de calidad era una preocupación.
Evolución de materiales y estilos
¿De qué están hechas las jarras decoradas con tapa?
Durante los siglos XIV y XV, las jarras de cerveza era elementos cotidianos, útiles, que empleaba todo el mundo, y se fabricaban a mano con diseños funcionales y en materiales económicos, resistentes y ligeros como madera o barro. La jarras de cerámica y cobre eran más caras y no todo el mundo se las podía permitir.
Los alemanes acomodados tenían sus vasos o jarras de vidrio, peltre, plata o loza, que es barro esmaltado.
El barro y la madera no son materiales apropiados para transportar alimentos porque no son salubres: los restos se quedan alojados en las paredes porosas, proliferan bacterias, desprender mal olor y son potencialmente peligrosos.

La necesidad de encontrar materiales para hacer jarras más resistentes y sanitarias, llevó al desarrollo de sustitutos a la madera y el barro. Estos fueron el peltre, la plata, la porcelana y el gres.
Mediante modificaciones en los diseños de los hornos, se consiguió elevar la temperatura de cocción. A temperaturas muy altas, la arcilla se vitrifica y se convierte en un material durísimo, impermeable, con un aspecto muy parecido al de la piedra: el gres. Por ese motivo, las jarras hechas con ese material se llamaron Steinzeugkrug, de stein, que es piedra en alemán.
El gres es muchísimo más resistente que la cerámica pero mucho más caro de producir porque requiere días de cocción, lo cual supone mucho más tiempo del artesano y más leña para alimentar el fuego del horno.
El vidrio había dejado de fabricarse durante la Edad Media, siguiendo directrices de la Iglesia. Cuando se retomó su fabricación, en el siglo XVI, también se introdujeron gradualmente otros materiales como el estaño o el marfil. Esto fomentó la creación de diseños más elaborados… y más caros.
La tapa se fabricaba en peltre de forma habitual pero, a lo largo de la historia, en épocas de escasez de peltre, ese material era sustituido por otros metales, como el estaño, o aleaciones.
En la actualidad, estas jarras se han popularizado y la demanda ha crecido tanto que ahora las puedes encontrar de otros materiales más económicos y manejables, incluido el plástico.
Del gres al cristal tallado
- Siglos XV-XVII: El material dominante fue el gres cerámico, producido en Renania (especialmente en Westerwald). Resistente, barato y fácilmente decorable, este gres esmaltado era ideal para las jarras comunes.
- Siglos XVII-XVIII: Aumenta el uso del estaño y otros metales blandos para tapas, bases y detalles. El barroco impulsa una ola de decoraciones recargadas, con jarras casi escultóricas.
- Siglo XIX: Llega la Revolución Industrial y, con ella, el vidrio prensado y el cristal tallado. Las jarras se vuelven más homogéneas, pero aún se fabrican versiones de lujo para regalos y coleccionistas.
- Siglo XX: La tradición continúa en cervecerías y festivales. La Maßkrug bávara (jarra de un litro de vidrio sin tapa) se impone en eventos como el Oktoberfest, pero las jarras con tapa siguen usándose en entornos rurales, tiendas especializadas y ferias artesanas.
Funciones más allá de la bebida
Código gestual con la tapa
- Tapa abierta: quiero otra cerveza 🍺.
- Tapa cerrada: estoy servido, gracias 🙏.
- Golpear con la tapa: saludos, brindis o llamada de atención.
Identidad y pertenencia
Tener una jarra propia era una marca de lealtad. No solo al local, sino a la comunidad. Los clubes de tiro, de canto o de cerveza fabricaban jarras con sus escudos. Se entregaban como premios o recuerdos, con la fecha y el nombre del miembro grabado. En cierta forma, anticipaban los souvenirs modernos.
Las jarras como herencia
En muchas familias bávaras se transmiten jarras de generación en generación, igual que un reloj o una medalla. Algunas contienen inscripciones conmemorativas: bodas, aniversarios, jubilaciones… incluso caídas en combate. Son, en esencia, reliquias líquidas.
La tapa: diseño, función y arte
La tapa metálica fue evolucionando desde un simple disco hasta convertirse en un espacio artístico. Algunas tapas incluían:
- Figuras humanas (cazadores, soldados, músicos)
- Cúpulas con pináculo (imitando iglesias)
- Esculturas de animales (osos, ciervos, caballos)
- Grabados en relieve (escudos, lemas, fechas)
Y siempre, una bisagra articulada con palanca para el pulgar, que permitía abrir la tapa con una sola mano mientras la otra… sostenía el pretzel o acariciaba la barriga cervecera.
Jarra tradicional alemana del siglo XVII, hecha en cerámica y con tapa de peltre.

El declive de la tapa… y su regreso
Las jarras de cerveza con tapa, aunque en su origen fueron elementos de uso cotidiano, han ido perdiendo protagonismo con el paso del tiempo. Con la llegada de las botellas industrializadas, el vidrio moderno, la refrigeración y la estandarización de recipientes, dejaron de ser necesarias en la vida diaria. Hoy en día, en cervecerías y bares se emplean recipientes más prácticos, resistentes, fáciles de almacenar, lavar y más económicos. Los modelos grandes han pasado a ser objetos de coleccionista y ornamentación, aunque aún pueden encontrarse en algunos Biergarten donde alemanes nostálgicos, vestidos con su tradicional Lederhosen, disfrutan de la cerveza en estas jarras clásicas.
En algunas cervecerías del interior de Europa, los clientes habituales guardan su jarra en taquillas privadas al finalizar su sesión cervecera. En estos lugares, la posición de la tapa tiene un significado: si la jarra se deja sobre la mesa con la tapa abierta, indica que el cliente desea otra cerveza, mientras que si la tapa está cerrada, significa que no quiere beber más.
A pesar de que su uso ha disminuido, en los últimos años estas jarras han resurgido como objetos de colección y símbolos de la cultura cervecera. Algunos bares craft las han recuperado como elementos decorativos, y varias cervecerías artesanales lanzan ediciones conmemorativas cada año en colaboración con artesanos e ilustradores, dando a estas piezas un nuevo valor dentro del mundo cervecero.
Conclusión: beber historia, no solo cerveza
Las jarras de cerveza alemanas con tapa son testimonio de cómo un objeto cotidiano puede atravesar siglos, adaptarse a necesidades sanitarias, reflejar el gusto artístico de una época y sobrevivir a modas y pandemias. No solo se bebía cerveza en ellas: se bebía cultura, comunidad y tiempo compartido.
Así que la próxima vez que levantes una jarra con tapa, recuerda que no estás bebiendo solo cebada y lúpulo… estás bebiendo siglos de historia y tradición.

¿Cómo se hacen las jarras decoradas?
Antiguamente, las jarras se hacían una por una artesanalmente, con la técnica propia del material empleado: metal, vidrio, porcelana, barro, gres… Las talladas se tallaban mientras la cerámica todavía estaba húmeda.
Actualmente, las jarras decoradas se fabrican en su mayoría con moldes de yeso, con lo cual han perdido el valor de ser únicas y son mucho más económicas. Sin embargo, existen todavía artesanos que las hacen a mano una a una, con diseños exclusivos. Pero, claro, estas jarras son productos artesanos y son mucho más caras, y es que no es lo mismo un cuadro original que una lámina del IKEA.
¿Con qué se decoran las jarras?
Las tallas de las jarras suelen representar motivos patrióticos, escenas militares o históricas, también escenas de cuentos populares o fábulas regionales o simplemente escenas de la vida cotidiana y de actividades tradicionales.
Las tallas suelen tener acabados en esmalte de colores, que muchas veces se pintan a mano, lo cual le da valor a la jarra, que es única.
Antiguamente, algunas jarras se decoraban para conmemorar acontecimientos importantes o para honrar a un soldado por alguna gesta o por sus años de servicio en el ejército.
¿Por qué se decoran las jarras?
La historia de la decoración de las jarras nace a causa de que el alto costo de las jarras de gres las convirtió en objetos de lujo.
Durante el Renacimiento, las jarras empezaron a decorarse artísticamente y se convirtieron, así, en objetos de ostentación y exhibición.
Como ocurre con casi todo lo que se vuelve moda, quien tiene dinero quiere que se sepa.
Los personajes más acaudalados se las diseñaban a su gusto y sus jarras eran personales y exclusivas… es decir, cosa de pijos de la época.
Algunas piezas eran incluso exhibidas por sus orgullosos propietarios.
Las jarras se fabricaban a mano, una a una, por artesanos y las decoraciones eran diseñadas por artistas de renombre. Los motivos eran muy diversos: escudos y escenas históricas, muchas inspiradas en la cultura clásica griega y romana, alegóricas y bíblicas, e incluían el uso de esmaltes de colores que proporcionaban a las jarras colores vivos que las hacían más vistosas, un plus de ostentación.
Beber cerveza ya no era solo beber cerveza. Se había convertido en un placer estético para la vista y en un signo de distinción, como lo son ahora los coches caros, las obras de arte o las joyas.
A partir del siglo XVII, con el Barroco, las jarras decoradas se popularizaron más todavía entre las clases adineradas y se puso de moda el decorarlas con los símbolos y los blasones de las casas.
Habían pasado 300 años desde la Peste Negra y aun cuando ya no era necesario tapar las jarras de cerveza, el gremio del peltre, muy poderoso y con representantes en los consejos de las ciudades, presionó para que la ley continuase en vigor.
A finales del siglo XIX, cuando la ley de cubrir los recipientes de alimentos ya había sido derogada, la costumbre había hecho que los alemanes vieran como incompleta una jarra sin tapa.
El siglo XIX, la revolución del stein
Como en casi todo los campos, la tecnología aplicada a los procesos de producción, permitió reducir los costes, lo que conllevó que todo el mundo pudiera permitirse un stein decorado… con tapa o sin ella.
Hasta entonces cada pieza era única, exclusiva, porque los stein se elaboraban a mano uno por uno, tallándolos, pero llegaron los moldes de yeso, la verdadera revolución.
Además de una reducción en los costes de producción de los stein, los moldes trajeron consigo otra ventaja: la posibilidad de decorar las jarras con formas mucho más complejas.
Los moldes permitían reproducir centenares de stein con trabajos detallistas y muy elaborados con rapidez, sacrificando la exclusividad y la unicidad, pero mucho más espectaculares y baratos. Esto propició algo curioso: se popularizaron los stein decorados con figuras de personajes conocidos.
La técnica de fabricación de vidrio había progresado lo suficiente como para poder emplear moldes también. La resistencia de los vasos y jarras de vidrio, junto a un coste menor en su producción y a que el vidrio permite ver la cerveza del interior, contribuyeron al éxito de los recipientes de vidrio, los cuales se empezaron a producir en masa.
Las superposiciones de vidrio multicolores, los grabados ácidos, las manchas y las superposiciones de peltre se usaron para hacer algunas piezas de vidrio espectaculares.

Jarra fabricada entre 1520 y 1540.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, los recursos y mano de obra necesarios para la industria del peltre se reconvirtieron para la producción de municiones y la fabricación de steins prácticamente cesó. Además, ya no había ni dinero ni ánimo para beber cerveza en jarras decoradas.
Sin embargo, como ocurre con todo lo que es realmente bello, las jarras de cerveza con tapa volvieron a popularizarse y han llegado a nuestros días. Las jarras modernas no son de fabricación artesanal, por eso están al alcance de todo el mundo, sin embargo sigue siendo tan atractivas y sorprendentes como antes.
¿Dónde se fabrican estas jarras en la actualidad?
La ciudad de Mettlach, en Alemania, es la ciudad más famosa por la fabricación de jarras típicas, aunque la fabricación y uso de este tipo de jarras se ha extendido por toda Europa, y parte del mundo.
Pese a la globalización de la fabricación de estas jarras, no se ha perdido la artesanía. En la actualidad, todavía existen artesanos que diseñan jarras exclusivas, como cualquier otro artista, con y las esculpen, tallan o modelan y pintan artesanalmente, es decir, una a una a mano. Sin embargo, estas jarras no llegan al mercado ‘normal’ porque son obras de arte.
Sin embargo, y aunque parezca mentira, el actor principal en la actualidad del mercado mundial es un fabricante brasileño: Ceramarte.
Ceramarte, Rio Negrinho – Santa Catarina
Klaus y Maria Erdmuthe Schumacher, alemanes de origen, fundaron en 1956 una pequeña empresa de producción de cerámica de calidad. En la década de 1970, habían creado un mercado lucrativo en los Estados Unidos a través de varias compañías cerveceras. Una nueva fase comenzó en 1998 cuando se introdujo la batería de cocina “Ceraflame”. Ceramarte es probablemente el mayor proveedor de diseños de stein promocionales: Avon, Budweiser, Anheuser-Busch, Stroh, WEBCO, Schiltz, Hamm’s, Disney, Coca Cola y otras.

Zöller & Born, Westerwald
Westerwald es conocida por su alfarería tradicional. Gracias a la calidad de su arcilla, esta zona, desde hace siglos, es un referente mundial en la producción de productos de gres.
La empresa Zöller & Born fue fundada en 1956 por Alois Zöller y Werner Born para continuar con la larga tradición local de producción de jarras de cerveza. Pero Zöller & Born no se ha limitado a seguir las líneas estéticas tradicionales y desarrollan nuevos modelos constantemente con motivos más modernos, diseñados por artistas empleados en la compañía.
Todos los Stein de Zöller & Born están pintados a mano y tienen la tapa fabricada en peltre.
Actualmente, Zöller & Born exporta sus productos a 30 países del mundo. Sin embargo, estas jarras decorativas se han popularizado mucho en los últimos años y ya se fabrican en serie por empresas chinas y taiwanesas.










