Hoppit Llunes i Prunes 33cl

Hoppit Llunes i Prunes 33cl

6,60  con IVA

Imperial Stout – 12% Alc./Vol. – 30 IBU – Barricas de brandy y cognac; ciruelas maceradas en brandy.

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Llunes i Prunes, de Cerveses Hoppit, es una Imperial Stout de las que piden tiempo. No solo para hacerla, también para beberla. Aquí el protagonismo está en la maduración, la fruta, la madera y ese carácter licoroso que aparece cuando una cerveza fuerte pasa meses absorbiendo matices de barrica.

La propia Hoppit la presenta como una cerveza nacida de la paciencia: un año de reposo en barricas que habían contenido brandy y cognac, seguido de la incorporación de ciruelas maceradas durante tres meses en brandy. El resultado busca justamente eso: profundidad, fruta madura, madera y una calidez progresiva, no una stout explosiva de trago rápido.

Notas de cata

  • 👁️ Vista: negra, opaca y densa, con reflejos caoba muy oscuros al trasluz. La espuma tiende a ser contenida, de tonos beige a marrón claro, más cremosa que exuberante.
  • 👃 Aroma: la primera impresión va hacia fruta negra madura, ciruela pasa, cacao y maltas tostadas, con un fondo claramente vínico y licoroso. Al templarse aparecen madera, fruta macerada, recuerdos de brandy, notas de pasas y un punto dulce que recuerda a postres de fruta cocida.
  • 👅 Sabor: entra amplia y oscura, con chocolate negro, café suave y fruta madura integrándose desde el principio. La ciruela no aparece como un sabor artificial añadido, sino como una capa que empuja la cerveza hacia registros de fruta confitada, pasas y licor. La madera entra después, seca ligeramente el conjunto y evita que el perfil dulce se vuelva pesado.
  • 🫧 Final y sensación en boca: cuerpo denso, tacto untuoso y una calidez alcohólica evidente pero integrada. El final es largo, con chocolate amargo, fruta oscura, madera y un recuerdo licoroso que permanece bastante tiempo. No es una cerveza para apagar la sed: está hecha para que el trago se alargue y para ir viendo cómo cambia cuando sube unos grados en la copa.

Maridajes

  • Estofado de carrillera o carne de cocción lenta: la concentración de sabor de la carne aguanta perfectamente la intensidad de la cerveza. La fruta y las notas de barrica encuentran además un punto de conexión muy natural con salsas reducidas y fondos oscuros.
  • Quesos azules potentes: la salinidad y el carácter picante del queso contrastan con la fruta madura y la parte más golosa de la stout. Al mismo tiempo, la intensidad de ambos evita que uno desaparezca detrás del otro.
  • Postres con chocolate negro y fruta: funciona especialmente bien con una tarta de chocolate poco dulce, brownie con cacao intenso o un postre con ciruelas o frutos negros. El objetivo no es sumar azúcar, sino hacer que cacao, fruta y madera se prolonguen entre plato y cerveza.

Vaso recomendado

Copa tipo snifter, cáliz pequeño o copa de degustación para cervezas fuertes. Una boca ligeramente cerrada ayuda a concentrar los aromas de fruta, madera y licor.

Temperatura de servicio

Entre 12 y 14 ºC.

Sacarla de la nevera y beberla inmediatamente sería desperdiciar buena parte de lo que ofrece. A medida que gana temperatura aparecen más claramente la ciruela, la madera, el cacao y los matices procedentes de las barricas.

Contexto y elaboración

Cerveses Hoppit elabora en Manresa y aquí se aleja bastante de las cervezas pensadas para beber frescas y rápidas. Llunes i Prunes está construida alrededor del tiempo: primero la estancia prolongada en barrica y después una segunda fase en la que la fruta macerada entra en contacto con la cerveza.

La propia cervecera habla de una Imperial Stout afinada lentamente, buscando que cerveza, fruta y madera se integren sin forzar el resultado.

Nota técnica: qué cambia realmente después de un año dentro de una barrica

Cuando se habla de una cerveza envejecida en barrica es fácil imaginar que la madera simplemente “le da sabor”. En realidad, pasan bastantes más cosas.

La cerveza penetra ligeramente en la madera y extrae compuestos que pueden aportar vainilla, especias, taninos y notas tostadas. Pero, en este caso, la barrica también conserva parte de la huella aromática del brandy o del cognac que contuvo anteriormente.

Al mismo tiempo se produce una entrada muy pequeña y lenta de oxígeno a través de la madera. No es comparable con dejar una botella abierta: hablamos de una microoxigenación progresiva. En una cerveza potente puede suavizar aristas, transformar aromas y favorecer la aparición de notas de fruta seca, frutos secos, caramelo oscuro o vino generoso.

Pero la barrica tampoco es una garantía de calidad. Si la cerveza permanece demasiado tiempo, puede volverse excesivamente oxidada, tánica o dominada por la madera. El trabajo está en saber cuándo parar.

Y todavía queda otra capa en Llunes i Prunes: después de esa evolución en barrica se incorpora fruta que ha pasado meses macerando en brandy. Eso significa que no se añade simplemente sabor a ciruela; entran también alcohol, compuestos aromáticos extraídos de la fruta y parte del carácter de la propia maceración.

Por eso una cerveza así no se entiende bien separando “stout”, “barrica” y “ciruela” como tres ingredientes distintos. Lo interesante está precisamente en cómo esos tres mundos terminan mezclándose.

¿Qué tiene de especial?

Que aquí la barrica y la fruta no parecen puestas para poder escribir una lista llamativa en la etiqueta.

Hay una idea de elaboración bastante clara: una Imperial Stout fuerte como base, una maduración larga, dos tipos de barrica vinculados al mundo de los destilados y una fruta que también ha pasado por una maceración alcohólica antes de incorporarse.

Eso hace que Llunes i Prunes tenga sentido para quien busca una stout compleja y lenta, pero también para quien disfruta explorando el terreno donde cerveza, vino y destilados empiezan a tocarse. Y hay otro punto a favor: no intenta esconder su potencia detrás de toneladas de azúcar. La fruta aporta profundidad, la barrica añade capas y la parte tostada sigue sosteniendo el conjunto.
Una cerveza para abrir cuando realmente apetece prestar atención a lo que hay en la copa.

Oscura, lenta y cargada de matices de fruta madura, madera y licor. Llunes i Prunes es de esas cervezas que tienen mucho más sentido al segundo sorbo que al primero.